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HUAPANGO HUASTECO

El huapango es un género musical bailable, también llamado “Son Huasteco”cuyo origen se encuentra dentro del folklore español, derivándose de los cantos flamencos, los fandangos y fandanguillos, de malagueñas, zapateados, seguidillas, peteneras, los ritmos de boleros, tangos y guajiras entre otros géneros líricos y coreográficos que llegaron a nuestro país desde el siglo XVI, apareciendo en la región huasteca a fines del siglo XVII y a principios del siglo XVIII.
La palabra huapango tiene sus raíces en la lengua náhuatl, Cuahuitlipango que proviene de Cuahuitl: leño o madera; Ipan : en Él o Sobre; y Co: adverbio de lugar.
Por lo que se deduce que el huapango es un baile que se ejecuta sobre una tarima o una plataforma de madera.
Hablar del huapango es también hablar sobre la región huasteca, que se caracteriza por la singular belleza de su abundante vegetación, y sus fértiles tierras en los márgenes de sus ríos y esteros que se adornan con el vaivén de las retamas y otras flores de mil colores, a la par de los estáticos otates y frondosos mezquites, el verdor de sus palmares, sus guajes y un sinnúmero de bellezas más. Tal es el prodigio que la madre naturaleza nos dio para poder contemplar a nuestras huastecas en todo su esplendor.
Esta forma musical dancística, se empezó a manifestar como una sensación de alegría y necesidad pura de comunicación y regocijo en el sentir de su gente, llenando el corazón de cada uno de los pobladores de la huasteca hasta hacerlos sentir y vibrar bajo los acordes de su música y el retumbar de sus tarimas el suave taconeo de sus pies, bordando bellas filigranas al son del lánguido violín y el jacarandoso compás de la jarana y la guitarra quinta.
Hablar de originalidad del huapango sería muy aventurado puesto que desde el momento en que se aprende a bailar el huapango en una academia o escuela de danza, deja de ser original, por lo tanto podría hablarse de un trabajo apegado lo más posible al original.
El huapango se encierra en un solo corazón y enlazados geográficamente con los estilos queretano, hidalguense, potosino, tamaulipeco y veracruzano, con estos estilos el huapango se le da más diversidad en sus movimientos coreográficos y el colorido de sus vestuarios.
En algunos lugares lo clasifican en dos formas: huapango mestizo y huapango indígena o arribeño, el huapango mestizo se caracteriza por sus fuertes zapateados por decir un ejemplo, en el estado de Hidalgo se dice que este baile trata de imitar al gallo y la gallina, pues la bailadora es perseguida por su pareja y esta ágilmente corre por toda la pista tratando de cansar a su bailador de ahí se deriva el nombre de baile de corralito.
Por otro lado el huapango indígena, este estilo de bailar es más sencillo, pero no por eso deja de ser alegre, y una de sus características es que en el huapango indígena sus pasos son sencillos y carentes de golpes por lo que hace vistoso este baile es que sus movimientos son ágiles y dinámicos.
El verso más usado en el huapango de la huasteca es el octosílabo en distintas combinaciones estróficas, predominando la sextina y la quintilla, en esta región, pocas veces los versos nos muestran influencias modernas.
La historia de la canción mexicana consigna que el huapango es una fiesta de música viva y alegre, los movimientos del baile se caracterizan por el taconeo de fases variadas con música alterna, el canto de los versos melodiosos e improvisados.
El baile inicia con compases lentos que los bailadores siguen con movimientos pausados y los brazos colgando a lo largo del cuerpo y poco a poco el ritmo se acelera y los cambios de los bailadores se hacen más rápidos y variados.
El zapateado cada vez más vivo resuena sobre tarima hasta que la música cesa.
La historia de la música del huapango, es reconocer el talento de muchos compositores que se han distinguido por sus composiciones musicales, sobre todo cuando le cantan a la mujer, a la naturaleza, a las plantas, los anímales.
Entre los tríos que han hecho historia en las huastecas, tan solo vamos a mencionar algunos cuantos como:
Los plateados de Nicandro y “El viejo” Elpidio.
Los Trovadores Huastecos del “Viejo” Elpidio.
Los Cantores de Pánuco
Los Hermanos Calderón
Trío Tamazunchale
Armonía Huasteca
Fortunato y su conjunto
Los Camperos de Valles
Que nos disculpen por la omisión de otros tríos, pero la lista es larga, pero en sÍ, todos merecen un reconocimiento especial por el gran impulso a ésta forma musical.
El huapango es un valor de identidad nuestro, por lo tanto esta actividad musical debe seguir preservándose en los niños, jóvenes y adultos, porque es un legado musical de nuestras anteriores generaciones, además este género musical debe verse como un patrimonio de formación, por lo que deben abrirse escuelas para enseñar a los niños a la interpretación del violín, de la jarana y huapanguera, porque esta tradición todos la debemos defender y no dejar que se pierda al paso del tiempo.

SONES DE COSTUMBRES

Nuestra región Huasteca es rica en costumbres y tradiciones y esta manifestación va de la mano casi con todas las comunidades de la etnia teenek como la etnia náhuatl, y esta última es la que corresponde a nuestro municipio, y como un sentimiento de expresión el sonde costumbre significa un acto en particular y como tal, únicamente se usa para ello.
Xochitlpitzáhuatl.- Se emplea al comienzo de toda ceremonia indígena y es considerado como uno de los más representativos de la música náhuatl de costumbre y se toca en bodas, bautizos, sepelios y demás festividades de carácter religioso, pudiéndose tocar en tono más agudo al parecer para escucharse más sentimental.
Canario.- se emplea única y exclusivamente para el traslado de comitivas acompañantes, cortejos fúnebres o festivos . También se le conoce como “caminante” por lo ya referido. Como muchos otros el “canario” puede escucharse en otros estilos, dependiendo de la comunidad, inclusive puede llevar letra.
Chicomexóchitl.- Se toca solo en la llamadas fiestas del elote o “elotltlamanas.